Semillas nativas: El insumo vital en la propagación de plantas nativas

Para contar con plantas nativas para restaurar existen varios pasos previos que ocurren silenciosamente. Uno de ellos es el proceso de recolección de semillas, una etapa vital para cualquier vivero, que se hace con mucha anticipación.

Este año nos propusimos ejecutar un plan más intensivo de recolección que en años anteriores, principalmente por las implicancias que el cambio climático está ejerciendo en la disponibilidad y calidad de las semillas. Actualmente la oferta se ha hecho más irregular y es de menor calidad que en décadas pasadas.

La planificación de la recolección de semillas partió en noviembre 2024, definiéndose las especies de interés y prioritarias, así como también las procedencias. Así, se inició la prospección preliminar, donde en terreno evaluamos la floración de variadas especies. Ese análisis nos permite prever qué tan buena será la temporada.

En diciembre y en enero se iniciaron las campañas de recolección, en zona centro-norte y sur, respectivamente. Paulatinamente, todos los frutos y semillas fueron trasladándose al Laboratorio para su procesamiento. Dependiendo de la especie, implicó desde de macerado, extracción, limpieza, oreado, entre otras.

Actualmente nos encontramos determinando varios parámetros de las semillas recolectadas, tales como el número de semillas por kg, germinación y energía germinativas. Estos datos son fundamentales para profundizar nuestro conocimiento sobre morfología y fisiología de semillas nativas.

El contar con lotes importantes de semillas almacenadas adecuadamente, de alta calidad y con trazabilidad en todo el proceso, nos permite asegurar la regularidad en la propagación de plantas para proyectos de restauración de ecosistemas, sobre todo en temporadas donde la disponibilidad de semillas de buena calidad es escasa.