Producción de plantas nativas a raíz cubierta o en contenedor (speedling): ¿Por qué lo hacemos?

La producción masiva de plantas en contenedores se inició en Canadá a mediados de la década de 1970 y actualmente la utilizan numerosos viveros forestales en todo el mundo. Este esquema de producción presenta diversas ventajas respecto al esquema tradicional a raíz desnuda, destacándose la alta densidad de cultivo por superficie, y la utilización de un sustrato estéril y homogéneo, que facilita el manejo del régimen de riego y nutrición que requieren las plantas.

El sustrato empleado en la producción, el cual corresponde a corteza de pino compostada, favorece tanto la retención de agua como la aireación adecuada para el desarrollo del sistema radicular de las plantas y, desde el punto de vista sanitario, minimiza la aparición de malezas y plagas asociadas que podrían afectar el cultivo.

El volumen de las celdas a utilizar, en general reducido, puede variar dependiendo del objetivo de producción y la especie considerada. Dado que estamos hablando de un cultivo intensivo a través del manejo cultural que se ejecuta, facilitado por el esquema de producción en contenedores, es posible obtener plantas terminadas en períodos de tiempo inferiores a un año, desde la siembra de las semillas, hasta que se logran las plantas para su utilización definitiva.

En especies del género Nothofagus, tales como roble, mirtáceas como arrayán, y otras como ulmo, en que ya se cuenta con protocolos definidos, es posible obtener plantas con aptitud forestal en 8 a 9 meses de producción. Sin embargo, para otras especies o incluso para las mismas anteriormente mencionadas, cuando se enfrentan a condiciones de sitio difíciles para su establecimiento, acentuado por los efectos del cambio climático en curso, será necesario reevaluar tanto el tamaño del contenedor a usar, como también el régimen de manejo cultural más adecuado.