Murta (Ugni molinae), maqui (Aristotelia chilensis) y calafate (Berberis microphylla) son algunos de los pequeños frutos que ofrecen los bosques nativos para su consumo, llenos de antioxidantes, y que han acaparado la atención del mercado mundial como “super frutos”, debido a sus nobles propiedades, pero también al hecho de que corresponden a especies y variedades nuevas en el escenario alimentario.
Sin duda, la murta es la especie que tiene mayor potencial en este sentido, y quizá sobre la cual más se ha explorado comercialmente, ya que incluye distintas variedades a lo largo de su amplia distribución desde Valparaíso a Magallanes, muchas de ellas recolectadas y cultivadas por un puñado de agricultores pequeños y medianos que han visto en ella la variedad de usos que posee.
Pero no son sólo estas las especies a las que deberíamos prestarle atención por sus atributos destacados: las chauras (Gaultheria), zarzaparrillas (Ribes), miñemiñes (Rubus), michayes (Berberis) y también otras de la familia Myrtaceae, son géneros y especies que hasta ahora han sido poco estudiadas.
En este sentido, habiendo evaluado previamente los compuestos bioactivos presentes en estos frutos y determinado la importancia que pudieran tener como alimentos funcionales, muchas de ellas pueden aprovecharse para el desarrollo de productos comercialmente innovadores y rentables.
En el ámbito de la propagación y el manejo agronómico, se requiere efectuar estudios que determinen técnicas de propagación adecuadas a través de protocolos, evaluar su adaptación a diferentes condiciones climáticas y de suelo, en conjunto con la selección de los mejores fenotipos, y por otra parte, definir esquemas de cultivo eficientes y sobre todo sustentables, tanto en riego como en fertilización.
? Fotos de Alberto Zúñiga Bugueño



