La zona central de Chile está amenazada por procesos de desertificación. La degradación que han sufrido esos ecosistemas en los últimos siglos ha disminuido la capacidad de contener este proceso.
El bosque esclerófilo y las formaciones xerofíticas cumplen el rol de ser una barrera frente a este fenómeno. Además, estos ecosistemas albergan una gran riqueza de biodiversidad y se ve, a su vez, frente al desafío de ser uno de los sectores que concentra la mayor cantidad de población del país.
Esa combinación de factores hace que sea importante y urgente plantearse cómo podemos recuperar, conservar y acompañar este ecosistema.
👉 Por eso, en Insular desarrollamos proyectos de restauración en la zona. Nuestro centro operativo es el vivero Longotoma (La Ligua), que nos permite propagar con especies nativas, adaptadas a cada territorio y resilientes ante la sequía.


