Luego de casi 3 años de trabajo, concluimos el proyecto piloto de restauración ribereña desarrollado junto a la Seremi de Medio Ambiente de La Araucanía.
En los últimos años, el Lago Villarrica ha contado con altos niveles de nutrientes y episodios de bloom algal, lo que dio origen a un Plan de Descontaminación de la cuenca. Una de sus líneas de trabajo contempla la restauración de 2.000 hectáreas de franja ribereña, es decir, los ecosistemas de borde de río que cumplen un rol relevante de interfaz suelo-agua.
Dada la magnitud del desafío, el piloto permitió probar diferentes enfoques técnicos y sociales, para luego escalar la solución de la mejor manera posible.
Fueron 20 hectáreas, muchas sesiones de trabajo y relaciones construidas en la cuenca, donde pudimos aprender sobre su realidad.
Algunas de nuestras principales conclusiones es que no se pueden separar los desafíos ambientales, sociales y económicos en el contexto de restauración del paisaje, que existen sinergias entre esos aspectos y que cada situación es diferente, por lo que se debe diseñar en su mérito.
Esperamos que nuestro trabajo constituya un aporte para todo lo que viene!


